¿Cuál fue el denominador común de las empresas que sortearon con éxito la volatilidad del dólar?

Autor: NetGO Financial Risk Management
Fecha: Octubre 2022

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“Todo el mundo tiene un plan hasta que le golpean en la boca”. La frase no pertenece a ningún filósofo sino a Mike Tyson, pero resume muy bien lo ocurrido en un año cargado de alta volatilidad. El shock cambiario de julio fue esa trompada que expuso a quienes no habían definido una adecuada gestión del riesgo cambiario, y en algunos casos los dejó en la lona, al borde del knock out. Pero también permitió conocer qué empresas habían trabajado adecuadamente en el tema y de este modo pudieron eludir el golpe.

¿Qué rasgos comparten aquellos que no pudieron sortear con éxito la volatilidad del dólar?

1) Temor: muchos no tenían cobertura por miedo a equivocarse. Gestionar el riesgo cambiario es un tema que va más allá de la responsabilidad del CFO, y puede convertirse en una carga muy grande si no existe un acompañamiento integral de la empresa a las decisiones adoptadas.

2) Exceso de confianza: en el otro extremo están aquellos que confían en exceso en su capacidad predictiva sobre lo que puede ocurrir con las principales variables de la economía y en base a eso decidieron no cubrirse.

3) Conservadores: son aquellos que ven al derivado como un producto en sí mismo, no como un seguro, y por ende no lo consideran adecuado.

¿Qué rasgos comparten aquellos que sí lograron sortear con éxito la volatilidad del dólar?

1) Definieron en tiempos de paz una política, un marco de acción de cómo gestionar el riesgo cambiario. Para eso hace falta tener en claro los objetivos y que CEO, directorio y CFO estén en la misma línea.

No es para nada recomendable hacer un derivado sin un política aprobada por el directorio. Tal como ocurre con otras áreas de la empresa, en la gestión del riesgo cambiario se debe analizar todo el escenario y definir una serie de objetivos que varían según la empresa.

Estos pueden ser, por ejemplo, asegurar el margen, defender la diferencia de cambio, o ambos.

2) Decidieron qué instrumento pueden o no usar

3) Resolvieron qué porcentaje de la exposición van a cubrir. La cuantificación del riesgo existente tiene que ver con el objetivo. En base a eso se debe definir cuánto de ese riesgo se puede y quiere tomar dado el margen, el perfil del accionista y la volatilidad. La respuesta se plasmará en la toma de un instrumento en particular.

4) Definieron quién o quiénes toman las decisiones, el nivel de autonomía del CFO, cómo se efectuará la contabilización, si se utilizará hedge accounting, entre otros puntos vitales.

5) Determinaron los KPI: establecieron si el control de la efectividad será semanal, quincenal, mensual, etc.